En “Funny People” se nos narra la enfermedad y posterior recuperación de George Simmons, un cómico de muchos años, representado por Adam Sandler. Durante su tiempo de enfermedad, George, quien vive solo y carece de amigos cercanos, contrata a Ira, un joven comediante que busca trabajar en el medio y quien se convierte no solo en el asistente personal de George, sino en su fuente de apoyo y amistad.

Véase: http://www.imdb.com/title/tt1201167/

Lo que hace notable a “Funny People” para efectos de este blog, no es que la película sea particularmente buena, nada más lejos de eso, ya que la susodicha de hecho es tediosa y demasiado larga para la historia que cuenta, sino que es notable ya que Ira, el joven comediante, desarrolla su propio estilo de comedia durante el film, y para el momento en que lo vemos por última vez presentarse ante un público, hace una rutina que solo puede ser calificada de comedia asexual.

El joven se le ve comentar durante su rutina, que vive con sus amigos (heterosexuales todos) y que no puede dejar de ver las diferencias que tiene con ellos.

Según cuenta, ellos al conocer a una mujer comentan “las ganas que tiene de acostarse con ella”, en tanto que él lo que siente es “ganas de ser su mejor amigo”… “de ser el hombro en que se apoye para llorar”… mientras sus amigos comentan que “la llevaríamos a la playa para verla en traje de baño”, él en cambio, “la iría buscar al aeropuerto para ayudarla con las maletas” o que quizás, “la acompañaría a tomar un café y a hablar de sus cosas”.

Es decir, Ira explota con efectos graciosos, su timidez y su interés más emocional que físico por las mujeres, y en el proceso, nos ofrece un anticipo de lo que pienso será en un futuro, la rutina cómica profesional de quienes sean a la vez, cómicos y asexuales.

La lógica de la atracción sexual es simple: se puede sentir o no sentir atracción hacia un sexo y como hay dos de esos en la naturaleza, se deben de esperar cuatro combinaciones.

1. Atraído por el otro sexo.
2. Atraído por el mismo sexo.
3. Atraído por ambos sexos.
4. Atraído por ningún sexo.

Llamamos heterosexual a la primera opción. Esta combinación es la más común y en cierta manera, es la norma que se acepta como tal en la sociedad.

Las posibilidades dos y tres, corresponden a los gays, lesbianas y bisexuales. La llamada comunidad LGBT, o al menos, las primeras tres letras de esas siglas.

Por mucho tiempo, eso fue todo. Como la sociedad presta atención en mayor medida a lo que se mueve, a lo que es activo, las opciones que efectivamente sienten atracción fueron por mucho tiempo las únicas que se conocieron en la sociedad en general.

Sin embargo, la cuarta opción también es una forma de ser válida. No ser atraído por ningún sexo quizás sea algo de minorías, pero es algo respetable, toda vez que es una forma de sentir que se da espontáneamente y que no supone ninguna enfermedad ni tara para el desarrollo de la persona.

A quienes caemos en la cuarta opción, le llamamos asexuales.

El asexual sería entonces, aquel que viene a completar la lógica de la clasificación. No se puede presuponer de buenas a primeras, que todos los seres humanos (con lo infinitamente variados que somos) vamos a tener atracción hacia algún sexo en particular, por lo que con el ánimo de cubrir a la población toda, hay que contemplar todas las opciones y de ahí, la idea de la asexualidad.

Es un poco como incluir la idea de “cero” dentro de los números. Por algún tiempo se pensó tonto tener un símbolo para ninguna cantidad, pero al día de hoy, hace ya muchos miles de años que se ha demostrado su utilidad.

Si bien el término “género” se suele usar para referirse al sexo de las personas, si es hombre o es mujer, su uso correcto hay que limitarlo a la idea de “género gramatical”, una característica arbitraria de clasificación presente en nuestro idioma, así como en muchos más.

El artículo de la Wikipedia sobre el particular es muy bueno. Un tanto técnico, pero sin duda aclara el punto: el género no corresponde al sexo, sino a una clasificación artificial que nuestras lenguas hacen de las palabras.

Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Género_gramatical

Naturalmente hay que reconocer que ya hay un uso establecido en la sociedad con respecto al género. Por ejemplo, se habla de la violencia de género y de la no discriminación por el género de las personas. Estos usos son muy importantes y describen problematicas muy graves en nuestras sociedades, por lo que en estos casos hemos de aceptar el uso por sobre la regla.

Originalmente, el título de este blog intentaba reflejar nuestra comprensión sobre la condición de asexual. En aquellos días del año 2007, en el foro nos parecia muy tierna la idea de una persona amando a otra, siendo su pareja, pero a la vez, viviendo de manera asexual.

De la misma forma sentiamos sobre la palabra “asexy”, a la cual veíamos como una representación compacta de una naciente identidad asexual.

Hoy en día me siento un poco incomodo con la expresión. No tengo dudas en que en aquellos días escogimos una buena palabra para representarnos, pero si tengo dudas sobre la validez de la idea.

Dudas estas, que quizás en un tiempo tenga resueltas. De momento, el título de este blog es el que es, y aunque no lo termino de comprender, lo acepto.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.